miércoles, 1 de septiembre de 2010

¿Qué pasa con los juegos de azar? ¿Son acaso prohibidos por la biblia?



19 de agosto 2010


Tentar a la suerte mediante los juegos es una práctica que ha venido penetrando todos los extractos de la sociedad mundial, a medida que la ciencia y la tecnología se aumentan, van diversificándose las formas tradicionales de apostarle a los juegos, pero esto también permite que cada vez, más personas tengan acceso a estos, sin importar la edad de los mismas.

Ese no es el mejor ejemplo para legar a las generaciones que nos van sucediendo, porque con esto lo que hacemos es despertar la codicia o la ambición desmedida de enriquecimiento sin dar un solo ¨golpe¨.
Es una pena que los gobiernos se hayan dedicado al fomento de este tipo de negocios que solo beneficia al que lo propicia y victimiza al que lo practica; llevándolo a la miseria económica, social y familiar, además de que se convierten en adictos y esclavos de las apuestas.

Es de suma importancia que sepamos que en el libro de Génesis en su capítulo 3 y sus versos 17 al 19, nos habla de la razón por la cual debemos sustentarnos con nuestro trabajo, esto no quiere decir que Dios no quiere que seamos ricos, en ninguna manera; ahora bien, lo que si quiere decir es que tenemos que hacerlo por medio a nuestro trabajo realizado con honestidad.

Para seguir aclarando esto de los juegos de azar; vayamos al libro de Deuteronomio (quinto del pentateuco), en su capítulo 5 verso 19, dice: no hurtarás. En el verso 21 dice: no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni desearás la casa de tu prójimo, ni su tierra, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

La biblia no nos habla expresamente de los juegos; pero sí nos habla de aquello que da origen a las apuestas en los juegos de azar; la codicia.
Para que entendamos más claramente es preciso definir la palabra CODICIA: deseo excesivo de riquezas u otras cosas. (Definición tomada del pequeño Larousse)
Proverbios 23: 4 y 5, dice: no te afanes por hacerte rico; sé prudente, y desiste.
¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas como alas de águila, y volarán al cielo.
Lucas 12: 34, dice: Porque donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón.

Estos versos bíblicos que hemos citado, tienen una relación estrecha en cuanto a lo que tiene que ver con practicar juegos de azar, porque los juegos de azar no son más que el resultado del deseo desmesurado de enriquecernos, que nos lleva a poner como nuestro norte las riquezas y, cometemos el grave error de decir o pensar que el dinero todo lo puede, en pocas palabras, lo convertimos en nuestro dios.
Jesucristo dijo: Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, a que entre un rico al reino de los cielos.

Esto no lo dijo Jesús por no querer saber de ricos, lo dijo porque los ricos corren el riesgo de amar más a sus riquezas, que a cualquier otra cosa. San Mateo 19: 16 al 24
Dicen las Escrituras, en Deuteronomio capitulo 5 verso 7: no tendrás dioses ajenos delante de mí.

Esto no es una enseñanza solo para los cristianos o los creyentes, las escrituras van dirigidas a toda criatura; para que conozcamos la verdad, y seamos libres; libres del pecado y de la muerte eterna.

Pensemos bien antes de frecuentar casinos y juegos de lotería, luchemos contra nuestra inconformidad por lo que tenemos, para que no nos convirtamos en victimas del azar: codicia, avaricia (pecado).
Hay dos citas bíblicas más que quiero dejar, a fin de que nos sirvan también para reflexión:
San Juan 5: 17, Jesús les respondió: Mi padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo.

2Tesalonicenses 3: 9 al 12,…no porque no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos, un ejemplo para que nos imitaseis.
Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.
Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno.

A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan.

Hasta la Próxima.

Obed Pichardo.-

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